martes, 5 de febrero de 2013

Esperanza


Minutos después de qué Saray me recogiese de urgencias y escribiros la última entrada no sabía que hacer, estaba totalmente petrificado, bloqueado. No sabía en quien confiar y estaba demasiado nervioso para pensar en nada. Lo único que se me ocurrió fue decirle que tenía fiebre.

Por estúpido que sonase resultó ser la excusa perfecta. Sin saber lo que me esperaba ahí fuera lo mejor que podía hacer era encerrarme en casa. Eso me disculpaba para casi todo: El atropello, faltar al trabajo, evitar la comida, y cualquier rareza en mi comportamiento.

Metido en casa y sólo casi todo el día decidí dedicar mi tiempo a los medios: Revistas, periódicos, televisión… Si quería escapar de esta pesadilla, primero debía conocer sus reglas.

Por desgracia fue demasiado duro. Las noticias y titulares dieron vida a mi falsa fiebre, las esperanzas que me quedaban se derrumbaban cada vez mas rápido, incluso aquella tos incipiente parecía empeorar por momentos.

Veía como llegaba el final, como el mundo se destrozaba. Si la fiebre no acababa conmigo, yo mismo la ayudaría.

Entonces cuando prácticamente me había rendido leí un comentario en mi última entrada.

Escúchame chico, yo puedo ayudarte. Y acompañado de un par de links, uno a un correo y otro de blogger.

¡Todavía hay esperanza! pensé.
Rápidamente entré en su perfil, necesitaba algo más, saber quién había tras las palabras. Parecía que la información no ayudaba, entonces entre en su blog. De pronto, mis esperanzas volvieron a derrumbarse.

Todo era de lo más extraño. Se trataba de un profesor fracasado, obsesionado con teorías dimensionales. ¿Como diablos me ayudaría eso?
Pensé que perdía el tiempo, que ni siquiera debía intentarlo pero aun así, le envié un mensaje.

Ahora, tan solo unos minutos después, acaba de contestarme:


Esta noche en la Peregrina. Te estaré esperando.
Atentamente: H.H.

miércoles, 30 de enero de 2013

No es ella

Cuando se acercaba mi decimoséptimo cumpleaños como ya habían hecho mis amigos antes, quería invitarles al cine. Una celebración por todo lo alto en la que les pagaría unas entradas y palomitas. Llevaba meses esperando el momento, lo tenía todo pensado, planificado.

La película era lo más importante, nunca tenía la oportunidad de que viesen lo que yo quería. Mi gusto por el género de terror solía dejarme muy solo. Habitualmente lo sometíamos a votación, y la verdad es que casi nunca ganaba. Pero esta vez sería distinto: 1408 de Jonh Cusack, miedo en estado puro. Aquello sí que prometía.

Aparte de la película el plan se extendía por varios puntos: Sentarme junto a Sonia Quintero (la chica más guapa de clase), pedir palomitas saladas (que siguen siendo mis favoritas) y sé que un montón de cosas más que ahora ya no recuerdo.

Por desgracia tan solo unos días antes de que ocurriese inesperadamente mis padres se divorciaron. Cuando mi madre ganó la custodia y nos mudamos a otra casa, las cosas resultaron difíciles. El sueldo que ella ganaba apenas pagaba facturas y mis esfuerzos como fontanero tampoco ayudaban mucho. Aun así, logramos salir adelante. Nunca nos permitimos rendirnos y precisamente por eso ideé un nuevo plan de cumpleaños.

Lo que yo de veras quería era pasar mucho miedo y en lo referente a Sonia Quintero todavía podía invitarla. Alquilé otra peli de miedo, La invasión de los ladrones de cuerpos, y con todo el valor que encontré, invité a Sonia a venir a mi casa.

Todo parecía perfecto. No como el perfecto de antes, pero siempre he creído en varios grados de perfección.

La noche del gran día no podía ni tenerme en pie. Lo único que se podía salvar de mi estampa era una nerviosa sonrisa. Aun así allí estaba, horteramente trajeado esperando en el portal de Sonia. Dos horas, ese fue el tiempo que tarde en darme cuenta de que jamás aprecería. Desde entonces, jamás volví a verla. Plantado. Me sentí la persona más estúpida del planeta.

Prometí no volver a hablar con ninguna otra chica en lo que me quedara de vida. Pero entonces la vi. La vecina de Sonia me había estado observando desde su ventana. Me empecé a poner muy nervioso. ¡Todavía seguía llorando! ¿Era esa la clase de pringado que quería mostrar a las chicas? Entonces, cuando todavía me limpiaba la cara, chilló:

- ¡Eh tú! No llores tanto ¿acaso se mea en mi cara?
Sus mejillas se sonrojaron y con una mano se tapo la boca. No necesité más para darme cuenta. Estaba a punto de incumplir la promesa.

Tardó poco en salir de su casa para explicarme el malentendido. Ella quería decir: ¡Eh tu! no llores tanto ¿acaso tan fea es mi cara? Pero entonces le salió aquello. Desde entonces, cada vez que estoy enfermo, tenga tos, fiebre o simplemente me dé un golpe con la maldita puerta del baño, Saray me mira y me dice: ¡Eh tu! No llores tanto ¿acaso se mea en mi cara?
Y todo el malestar desaparece por un momento.

Ahora estoy en urgencias. Ingresado. Tumbado junto a una silla de ruedas.
¿Sabéis que es lo que Saray dijo cuando vino a buscarme?

-¿Alex te encuentras bien? Es entonces cuando me he asustado.

¿Donde estoy?


Al principio creí que era solo la gente, el ambiente, que algo raro les había pasando. Pero ahora estoy completamente seguro de que este ya no es mi mundo, al menos, no el que yo conocía.

Pero... ¿Qué es lo que ha podido cambiarlo? ¿Quién puede ser responsable?

Es una auténtica locura pensar que una sola persona haya podido cambiarlo todo, y menos en tan poco tiempo. ¡Incluso entre varias me parece imposible!. Debe tratarse de algo mayor, superior al conocimiento humano.
Dios, empiezo a pensar como un loco. ¿Pero qué es esto si no una enorme locura? Estoy totalmente perdido, asustado. Si al menos tuviese a alguien, pero parece que estoy yo solo. 

martes, 29 de enero de 2013

Salvajes



"Ya van 3 días y no ha vuelto a suceder nada. Las paredes son lisas y nada cambia.Todo ha pasado.Todo es normal. No se si es bueno o si es malo, pero a riesgo de sonar paranoico, juraría que algo ha cambiado."

- Esto fue lo último que os dije. Ojala me hubiera equivocado.

Tras lo ocurrido en el baño (llamémoslo el incidente) las cosas por fin parecían calmarse. Una vez desaparecidas las grietas, decidí sorprender a Saray con una cena sorpresa. Ya era hora de pedirle disculpas. Ya era hora de disfrutar de nuestro nuevo hogar.

Me dedique en cuerpo y alma para que no se me quemase la pasta xD, encontrar la salsa perfecta y picar personalmente la carne (no era gran cosa, pero los macarrones a la boloñesa siempre fueron sus favoritos).
Quería que todo fuese perfecto. Que se llevase una buena sorpresa para expresarle mis mas sinceras disculpas.

Curiosamente, no fue ella quien se sorprendió...

Cuando llego a casa y descubrió la gran cena, se abalanzo sobre mi como enloquecida. Las disculpas resultaron innecesarias. Imagine que las velas, el champan y el incienso me allanarían un poco el camino, pero aquello resultaba increíble.

Ya con su primer beso percibí una pasión explosiva, inexistente hasta la fecha. Si, disfrutábamos de una vida sexual plena, pero aquello fue muy distinto.
Cuando me quise dar cuenta ya estábamos en el dormitorio y para lo que allí dentro paso, me temo ya no existen palabras.

Rabia, odio, amor y dolor se mezclaron en uno solo.
Fue el mejor sexo que he practicado en mi vida, el mayor orgasmo que he deseado tener. ¡DIOS! La noche con la que espero soñar de aquí en adelante el resto de cada día. Pero aun así, pese a todo ello, algo me mantenía inquieto. 
¿Porque no disfrutaba del todo? ¡Me jodía! ¡No lograba entenderlo!

A la mañana siguiente el camino al trabajo se me hizo eterno. Algo había cambiado en el aire. Con diferencia era mucho mas denso y el olor, ligeramente mas fuerte. 
La tos me acompañó todo el rato hasta llegar a la guardería. Una vez dentro la cosa solo empeoró.

Los padres y madres de la mayoría de niñ@s no dejaba de quejarse a Susana (mi jefa). Que si tal pelea, que si tirones de pelo... Nada de lo que decían tenía sentido. Durante los pocos meses que llevaba yo allí no había visto nada de eso, los niños y niñas se llevaban bien, todo era perfecto. Aun así allí estaban quejandose. Criticaban a l@s monitores/as de no realizar bien su trabajo y por desgracia, yo soy uno de ellos.

Cuando llegaron el resto de niñ@s y empecé mi turno, Susana me repitió (pero en un tono todavía mayor) todas y cada una de las cosas por las que las familias se le habían quejado. Pese a no entender nada dije que lo sentía y que intentaría arreglarlo todo (cualquier cosa antes de perder el piso). Del resto del turno mejor ya ni os hablo. Solo mencionar que la mayoría de niñ@s parecían estar drogad@s.

De vuelta a casa pensaba en lo sucedido: El sexo desenfrenado, las madres sobre alteradas, l@s niñ@s y también Susana. Todos parecían eléctricos, sobre excitados. Entonces el Televisor de un escaparate me dejó perplejo. Sangre, tortura, canivalismo... ¿Habían todos perdido el juicio? Conocía a la presentadora del noticero pero los contenidos de este jamás habían sido así. No se cuanto tiempo me detube junto a la tienda ni lo cerca que estaba de la carretera, solo se que de pronto todo se volvió negro.

Os escribo esta pesadilla desde una sala de urgencias. Por lo que me han contado un conductor borracho se estrello con a una farola y esta me cayo encima y dejó inconsciente. Me han ingresado y estoy a la espera de radiografías, pero lo único por lo que yo temo... es porque enciendan mi Televisor.

Radiografías



 A excepción de una colección de moratones y tener ambas muñecas abiertas, solo tuvieron que operarme un dedo.


lunes, 28 de enero de 2013

Ha sucedido algo

Siéndoos sincero todavía no estoy seguro de lo que ha pasado.
Todo empezó porque tenía las malditas grietas metidas en el cerebro. Apenas podía dormir, no lograba quitármelas de la cabeza.
Al poco tiempo Saray se enfado conmigo. Dijo que estaba distante y me acuso de tener dudas sobre lo de vivir juntos. Me moría por contárselo todo, explicarle lo que sucedía, ¡lo juro! pero ¿y si le parecía una tontería? o peor aun, y si la asustaba demasiado y quisiera vender el piso. No podíamos permitírnoslo, y menos por unas estúpidas grietas. Pensé que lo mejor seria seguir ocultándoselo, no quería asustarla al menos, no mientras no hiciera falta…

Intente relajarme pasar un poco de todo, pero por mas que lo intentaba no conseguía nada. Las noches se me hacían eternas, me imaginaba entrando en el baño y siendo atacado por una brecha gigante que me esperaba para absorberme. Un agujero maldito que solo dios sabe lo que podría hacerme, o lo que es peor, hacerle a ella.

Cuando por fin me dormía las pesadillas eran todavía peores. No podía seguir así, no por mucho tiempo. Fue entonces cuando decidí grabarla. Solo quería filmar como desaparecía en directo. Así ya no estaría solo. Podría enseñárselo a mis amig@s, buscar a alguien que lo entendiese, por dios encontrar a alguien que me ayudase.


Fue entonces cuando sucedió…   
 Lo siguiente que recuerdo es   
 despertarme con dolor de  
 cabeza. Ya van 3 días y no ha 
 vuelto a suceder nada. Las  
 paredes son lisas y nada  
 cambia. Todo ha pasado. Todo 
 es normal. No sé si es bueno o  
 si es malo, pero a riesgo de 
 sonar paranoico, juraría que 
 algo ha cambiado.